Cuando el dolor pesa demasiado, es momento de soltar.
Soy Anna Mondragón, psicóloga de dolor crónico y fibromialgia. Trabajo también trauma, apego, autoestima y gestión emocional.
Acompaño a personas que sienten que su cuerpo y su mente van en direcciones opuestas. Que llevan años de consulta en consulta, oyendo que las pruebas salen bien, y cargando además con la duda de si alguien las cree.
También acompaño a personas y parejas en relaciones no monógamas.
Aquí no vas a tener que demostrar nada. Vamos a mirar juntas qué le está haciendo el dolor a tu vida, a tu ánimo y a tus relaciones, y a buscar la forma de vivir con más calma aunque el cuerpo no siempre acompañe.
Mereces ser tu lugar seguro.
Terapia para entender, gestionar y aliviar lo que te pesa.
En terapia trabajaremos juntas para que puedas:
Dejar de vivir en función del dolor, aunque no desaparezca del todo.
Entender cómo se relacionan el estrés, las emociones y los brotes.
Recuperar planes y actividades que el dolor te ha ido quitando.
Regular la ansiedad y las emociones intensas, sin sentirte desbordada.
Sanar heridas de trauma y apego, entendiendo cómo afectan a tu presente.
Fortalecer tu autoestima y la confianza en ti misma.
- Mi enfoque
- Mi formación
- Dolor crónico y fibromialgia
- Presencial y online
Un enfoque integrador para vivir con el dolor sin que te lo quite todo
Sanar no significa ignorar el dolor ni obligarte a «estar bien». Significa aprender a escucharte, encontrar tu propio ritmo y soltar lo que ya no te toca sostener.
Trabajo desde una perspectiva integradora: combino herramientas de trauma, apego, gestión emocional y trabajo con el dolor crónico, y las adapto a lo que tú necesitas en cada momento. No hay soluciones mágicas, pero sí procesos que ayudan a vivir con más calma.
Si llevas demasiado tiempo en lucha con lo que te pasa, aquí tienes un espacio donde hablar, sentir y sanar a tu propio ritmo.
Psicóloga general sanitaria
Grado en Psicología
Máster en Psicología General Sanitaria. Colegiada nº CV18965.
Formada en dolor crónico y salud emocional
Formada en trauma y apego
Formada en autoestima y gestión emocional
Docente en el Máster en Psicoterapia Integradora. Apego y Trauma de ISEP
¿Qué puede hacer la psicología con el dolor crónico y la fibromialgia?
Lo primero: el dolor es real. Que las pruebas salgan bien no significa que te lo estés inventando.
Cuando el dolor dura meses o años, deja de ser solo un síntoma. Se mete en el sueño, en el trabajo, en las relaciones y en la forma en que te ves. Y el miedo a que empeore, la tensión constante, el cansancio y el aislamiento acaban alimentándolo. Es un círculo, y la terapia trabaja justo ahí.
En sesión nos ocupamos de cosas muy concretas:
El ritmo. Salir del vaivén de hacerlo todo los días buenos y pagarlo después.
El miedo al dolor. Esa vigilancia continua de cuándo va a volver.
El duelo. Por la vida de antes y por la persona que eras.
Las relaciones. La culpa, el «no me entienden» y el aprender a pedir.
Las guías clínicas incluyen la terapia psicológica como parte del tratamiento de la fibromialgia. Eso sí, la terapia no sustituye a tu tratamiento médico: el diagnóstico y la medicación los lleva tu médico o tu reumatóloga. Lo que hacemos aquí es trabajar todo lo que el dolor arrastra.
Terapia para el dolor crónico en Valencia y online: cómo funciona
Paso consulta presencial en nuestra sede de Benicalap los lunes, martes y jueves, y atiendo online los miércoles por videollamada.
Si hay días en que moverte cuesta demasiado, la sesión online es una buena opción: se hace desde casa, sin desplazamientos. Solo hace falta un sitio donde puedas hablar tranquila.
Cómo empezamos:
Nos escribes por WhatsApp o desde el formulario y nos cuentas qué te está pasando. Te lee Paula, la directora del centro: te responde en menos de 24 horas laborables y te propone la profesional del equipo que mejor encaja contigo.
En la primera sesión ordenamos tu historia y acordamos hacia dónde vamos. A partir de ahí, sesiones de una hora, con la frecuencia que necesite tu proceso.
Aquí puedes ver cómo funciona la terapia online en Entropía.
Puede que te suene algo de esto
No hace falta traer un diagnóstico. Casi nadie llega con una etiqueta: llegan con una frase.
«Las pruebas salen bien, pero a mí me duele.»
Y cada vez que lo explicas sientes que tienes que convencer a alguien. El dolor es real aunque no salga en una analítica, y aquí no hace falta demostrarlo.
«Los días buenos hago de todo y luego lo pago.»
Es de lo más habitual con la fibromialgia y el dolor crónico: esfuerzo, derrumbe y vuelta a empezar. Buscamos juntas un ritmo que puedas sostener.
«Tengo miedo de cuándo va a volver.»
Anticipar el próximo brote también agota. Esa vigilancia constante es ansiedad, y se puede trabajar.
«Ya no soy la que era.»
Planes que dejas, un trabajo que se complica, gente que no lo entiende. Hay un duelo por la vida de antes, y también por cómo te ves. Ahí entra la autoestima.
«El cuerpo empezó a doler cuando la vida ya pesaba mucho.»
A veces el dolor aparece después de años de estrés o de experiencias muy difíciles. Sin decir que «es psicológico», tiene sentido mirar también esa historia desde el trauma y el apego.
Y si lo tuyo no está aquí, tampoco pasa nada. Puedes escribirnos solo con lo que sientes, sin etiquetas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta la sesión?
La sesión individual son 70 € y dura una hora. Es el mismo precio presencial que online.
No hay cuota de inscripción, ni bonos, ni permanencia. Pagas la sesión a la que vienes y ya está: si te quedas, que sea porque te está sirviendo.
¿Qué pasa en la primera sesión?
Me cuentas qué te trae, desde cuándo convives con el dolor y cómo está afectando a tu día a día. Yo te pregunto por tu historia y por lo que ya has probado.
Al final te digo cómo lo veo y acordamos cómo seguir. Y si ese día el dolor aprieta, paramos las veces que haga falta.
¿Necesito un diagnóstico de fibromialgia para venir?
No. Puedes venir con un diagnóstico, con varios o sin ninguno todavía. Trabajamos con lo que te está pasando, no con la etiqueta.
El diagnóstico lo hace tu médico o tu reumatóloga. La terapia acompaña a ese tratamiento, no lo sustituye.
¿La terapia me va a quitar el dolor?
No te voy a prometer eso. Lo que sí puede cambiar es cuánto espacio ocupa el dolor en tu vida: cómo duermes, cuánto te asusta, cuánto te aísla y cuánto te culpas.
Mucha gente nota que, cuando baja esa carga, el dolor se vuelve más manejable.
Si voy a una psicóloga, ¿es que el dolor es psicológico?
No. Hacer terapia no significa que el dolor esté «en tu cabeza» ni que te lo estés inventando.
El dolor es real. Pero vivir años con él afecta al ánimo, al sueño y a las relaciones, y todo eso también se puede trabajar.
¿Y si ya lo he probado todo?
Es normal llegar cansada de tratamientos, dietas y consejos que no funcionaron. Aquí no vamos a sumarte otra lista de deberes.
Empezamos por lo que tú notas que más te pesa, y vamos a tu ritmo.
¿Nos vemos en sesión?
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